Paroro/Parolu, memoria de Don Celso

.
Hace no muchas fechas nos dejaba el cronista oficial de el concejo de Cangas de Onís; Celso Diego Somoano (Don Celso, pa los de Cangues),  nacido en 1922, aunque vinculado desde hace décadas al concejo de Cangas de Onís, era oriundo de Linares (Ribesella). Aterrizó en tierras canguesas a mediados de los 40, con destino en Narciandi como docente (lugar que tuvo otro ilustre maestro, Alejandro Casona), también ejerció en Viabaño (Parres). En el Instituto Rey Pelayo, primero como profesor de Francés y más tarde como catedrático de Geografía e Historia, desempeñó su labor docente en cuyas clases transmitió a los alumnos pasión por el pasado y el patrimonio del concejo. Jubilado en 1987, fué cronista Oficial del concejo de Cangas desde 1981, miembro de número del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA).

Como un pequeño recuerdo a su obra reproducimos (e ilustramos) un escrito suyo entresacado de la página web de la ASOCIACIÓN CULTURAL ABAMIA, dedicado a uno de los lugares de esa parroquia, Paroro.
---------------------------------------------------
Parolu/Paroru. Podría aventurarse un compuesto de las raíces prerromanas Para, Pal "montaña" "roca" junto a Or "río", o bien del latín Oru "orilla del río". Supuestos que justificarían la situación del pueblo, en la orilla derecha del Ríu Chico y al pie de La Cueste Parolu. Concepción Vega Obeso

Paisaje desde Paroru

De Palacios, Familias y Personajes: Paroro

Celso Diego Somoano

El Palacio o Casona solariega de Paroro, que se encuentra edificado en un lugar ondulado y accidentado, de este pequeño pueblo, que pertenece a la Parroquia de Abamia, a una altura de más de 350 ms. sobre el nivel del mar, goza de una situación de gran belleza. Desde su fachada principal puede contemplarse un hermoso paisaje, que alcanza a las estribaciones de los Picos de Europa, teniendo en sus proximidades el suave y dulce valle del río Chico, afluente del Güeña. Rodeado de los pueblos de Perlleces, Labra, Corao-Castillo, Coraín, Corao y Sobrecueva, se sitúa el lugar de Paroro.


La planta y cimientos del Palacio están adaptados a los desniveles del terreno, de manera que en la fachada principal, del lado este, y las dos laterales, existen dos plantas, mientras que la posterior sólo posee una. Levantado con gruesos muros de cal y canto, con vanos, distribuidos de una manera irregular, en los esquinales de los muros, y en los umbrales, dinteles y jambas de puertas, balcones y ventanas, destaca la piedra labrada con cincel muy ancho.
En su fachada principal, y en su mitad izquierda, existe un pórtico abierto, que, al exterior, lleva dos columnas, de corto fuste, sobre las que se sitúa un magnífico corredor. Dentro de este pórtico se sitúa la puerta principal, de acceso a la planta baja. En la fachada lateral norte, y en su parte baja, se halla acceso al pórtico, con un hueco de arco rebajado. en la parte alta, de esta fachada, y entre las cuatro ventanas adinteladas, que lleva la fachada, se encuentran dos escudos.
La fachada de lado sur, y en su parte alta, iba otro corredor, más sencillo, transformado en galería actualmente.
Llama la atención el magnífico alero, que en algunas de sus partes va decorado con profusión,como era habitual en estas casas solariegas en el siglo XVIII. En su interior y en la parte baja, en amplia superficie saliente y poligonal, se conservan las dependencias de una gran cocina con horno, lagares, etc. Se sube a estas dependencias por una gran escalinata de piedra. Las dependencias de la parte alta, a la que se accede por escalera de madera, están a ambos lados de un gran salón que centra toda la planta.
El edificio ha sufrido diversas modificaciones. Sabemos que a mediados del siglo XVIII "las casas principales" fueron demolidas por el matrimonio Francisco García de Noriega y María Antonia de Mestas, y "reedificadas", pero es difícil determinar, cómo y de qué manera. La parte sur y la mitad de la fachada principal, ha sido, más tarde, transformada, como parece indicarlo la inscripción que se encuentra a ese lado del pórtico y que dice: AÑO DE MDCCCXXXVI.
Al lado de la casa, y en su zona oeste, sobre un terreno algo más alto, se halla la Capilla, al que se accede por una escalinata, desde el camino que existe entre ella y la Casa-Palacio. De planta cuadrangular, con ventana lateral a su lado norte, lleva cornisa de moldura sencilla y pórtico, en su frente, que sostiene una gruesa columna toscana. Lleva una espadaña, prolongación de su pared norte, con un sólo hueco, para la pequeña campana. También en su esquina N/E lleva un grueso contrafuerte. Cierra la Capilla una portada enmarcada en un ancho hueco, de arco de medio punto, apoyado en gruesa moldura, con cierre de enrejado de madera, de tres cuerpos, dos laterales fijos y el del medio, con la, aún, bella puerta, que sirve de acceso a la Capilla. Los tres elementos verticales, van coronados, por un elemento semicircular, con enrejado radial. La bóveda de esta Capilla es de crucería. Tiene un buen retablo barroco, de tres nichos y ático, que aún conserva, en sus grecas y estípites, pintura y dorado, en buen estado.
 .

En el siglo XVIII, llevaba ya, las imágenes de San Antonio de Padua y San Francisco de Paula, en los nichos laterales, y la imagen, de vestir, de Nuestra Señora de la Soledad, que era la advocación de la Capilla. Hoy el retablo y las dos primeras imágenes se conservan cuidadosamente como todo el conjunto de Palacio y Capilla. La imagen de Nuestra Señora, parece se encuentra en Vidiago de Llanes, y ha sido suplida por una pequeña y bella imagen, también de vestir, de la Dolorosa. Dentro de la Capilla se encuentra, entre otras imágenes, y colgada de la pared izquierda, una vieja y bella imagen de la Crucifixión, que aunque deteriorada y reparada, presenta buen aspecto.

DIEGO SOMOANO, Celso, “De Palacios, Familias y Personajes: Paroro” en Boletín de Fiestas de Nuestra Señora, Asociación Cultural Abamia, Corao, 1999.

No hay comentarios: